LA LEY DEL DAR

manos2La segunda ley espiritual del éxito es la ley del dar. También podría llamarse la ley del dar y recibir porque el universo opera a través de un in­tercambio dinámico. Nada es estático. Nuestro cuerpo está en intercambio dinámico y constan­te-con el cuerpo del universo; nuestra mente man­tiene una interacción dinámica con la mente del cosmos; nuestra energía es una expresión de la energía del cosmos.

El flujo de la vida no es otra cosa que la interacción armoniosa de todos los elementos y las fuerzas que estructuran el campo de la existencia. Esta armoniosa interacción de los elementos y las fuerzas de la vida opera a través de la ley del dar. Puesto que nuestro cuerpo, nuestra mente y el uni­verso mantienen un constante y dinámico inter­cambio, frenar la circulación de la energía es como frenar el flujo sanguíneo. Cuando la sangre deja de circular, comienza a coagularse y a estancarse. Por ello debemos dar y recibir a fin de mantener la riqueza y la afluencia – o cualquier cosa que deseemos en la vida – circulando permanente­mente.

Por tanto, si impedimos la circulación del di­nero – si nuestra única intención es acaparar el dinero y aferrarnos a él -, impediremos también, puesto que el dinero es energía vital, que éste vuelva a circular en nuestra vida. Para que esa energía fluya constantemente hacia nosotros, de­bemos mantenerla en circulación. Al igual que un río, el dinero debe mantenerse en movimien­to, o de lo contrario comienza a estancarse, a obs­truir, a sofocar y a estrangular su propia fuerza vi­tal. La circulación lo mantiene vivo y vital.

Toda relación es una relación de dar y recibir. El dar engendra el recibir, y el recibir engendra el dar. Lo que sube debe bajar; lo que se va debe volver. En realidad, recibir es lo mismo que dar, porque dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo. Y si detenemos el flujo de alguno de los dos, obstaculizamos la inteligencia de la naturaleza.

En toda semilla está la promesa de miles de bosques. Pero la semilla no debe ser acapara­da; ella debe dar su inteligencia al suelo fértil. A través de su acción de dar, su energía invisible fluye para convertirse en una manifestación ma­terial.

Cuanto más demos más recibiremos, porque mantendremos la abundancia del universo circu­lando en nuestra vida. En realidad, todo lo que tiene valor en la vida se multiplica únicamente cuando es dado. Lo que no se multiplica a través del dar, ni vale la pena darse, ni vale la pena reci­birse. Si al dar sentimos que hemos perdido algo, el regalo no ha sido dado en realidad, y entonces no generará abundancia. Cuando damos a regaña­dientes, no hay energía detrás de nuestro acto de dar.

Al dar y al recibir, lo más importante es la in­tención. La intención debe ser siempre crear feli­cidad para quien da y para quien recibe, porque la felicidad sostiene y sustenta la vida y, por tan­to, genera abundancia. La retribución es directa­mente proporcional a lo que se da, cuando el acto es incondicional y sale del corazón. Por eso el acto de dar debe ser alegre – la actitud mental debe ser tal que se sienta alegría en el acto mismo de dar. De esa manera, la energía que hay en el acto de dar aumenta muchas veces más.

En realidad, practicar la ley del dar es muy sen­cillo: si deseamos alegría, démosles alegría a otros; si deseamos amor, aprendamos a dar amor; si de­seamos atención y aprecio, aprendamos a prestar atención y a apreciar a los demás; si deseamos ri­queza material, ayudemos a otros a conseguir esa riqueza. En realidad, la manera más fácil de obte­ner lo que deseamos es ayudar a los demás a con­seguir lo que ellos desean. Este principio funcio­na igualmente bien para las personas, las empresas, las sociedades y las naciones. Si deseamos recibir el beneficio de todas las cosas buenas de la vida, aprendamos a desearle en silencio a todo el mun­do todas las cosas buenas de la vida.

Incluso la sola idea de dar, el simple deseo, o una sencilla oración, tienen el poder de afectar a los demás. Esto se debe a que nuestro cuerpo, re­ducido a su estado esencial, es un haz individual de energía e información en medio de un univer­so de energía e información. Somos haces indivi­duales de conciencia en medio de un universo consciente. La palabra “conciencia” implica mucho más que energía e información – impli­ca una energía y una información que viven en forma de pensamiento. Por tanto, somos haces de pensamiento en medio de un universo pen­sante. Y el pensamiento tiene el poder de trans­formar.

3 comentarios to “LA LEY DEL DAR”

  1. Puya Peter eso cierto, cuando uno más da , más recibe eso siempre es así comprobado 100% en mi experiencia.

    Yo siempre he dicho que “es mejor dar que recibir” y nadie me saca de eso jejejeej
    saludos peter me llego este post

  2. Mira ve Hoy si lei tu post eske aveces me distraygo y no termino.
    Mira eso de dar la Gente abusa y se quiere agarrar el codo.

    O sera que……….. yo soy negativo ?

  3. Wirwin; Yo estoy mas que convencido que cuando das de corazon todo te regresa y con ganancia.

    Garrobo: No te distraigas! voy a poner post mas cortos para vos! jajaj no creo que seas negativo, la cosa no solo es dar cosas materiales, comproba dando un saludo afectivo a alguien, ese es un buen comienzo, te aseguro que esta persona te saludara igual siempre.
    feliz weekend garrobo! hay heineken en la refri?

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