Monseñor Romero

romeroA mis escasos 11 años mi única obligación era hacer mis tareas y mi mayor pasatiempo jugar a la pelota, no entiendia muchas cosas de las que pasaban el país…. muy seguido escuchaba frases como “Hay balacera en el centro” o “Por allí pasaron los muchachos” o dibujo vagos recuerdos como haber ayudado a mi tía a esconder los libros que ella leía en el techo de la casa, por temor de que “se la llevaran”; pero un día todo fué gris… un día todo fué diferente, escuche mucha gente llorar por la radio, mi mamá se puso triste porque algo lamentable e inconcebible había pasado, recuerdo que mi padre no se despegaba de su radio, la noticia era triste e hizo llorar a muchos, porque solo en la cabeza de un criminal acostumbrado a cegar la vida de los demás podía planearse una idea a sangre fría para quitarle la vida a quién en cada predicación promovia la defensa de los derechos humanos y abogó siempre por los derechos de los pobres…. un Salvadoreño defendiendo a los demás Salvadoreños con su única arma: la verdad de sus palabras…

Un día antes de su muerte hizo un enérgico llamamiento al Ejército Salvadoreño:

Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto, a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles… Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: “No matar”. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión.
Al día siguiente, el lunes 24 de marzo de 1980 fue asesinado, cuando oficiaba una misa en la capilla del hospital de La Divina Providencia, en la colonia Miramonte de San Salvador. Un disparo hecho por un francotirador impacto en su corazón, momentos antes de la Sagrada Consagración. Al ser asesinado, tenía 62 años de edad… 29 años después gracias a la comisión que investigó los crimenes mas graves ocurridos durante el conflicto se concluyó en que el asesinato de Monseñor Oscar Romero había sido ejecutado por un escuadrón de la muerte formado por civiles y militares de ultraderecha, que aborrecian su discurso  y su preferencia por los pobres…
Los días siguientes fueron de luto en cada rincón del país, la noticia le dió la vuelta al mundo y se pidió justicia terrenal… la cual nunca llegó, pero la justicia divina, siempre llega en algún momento…

6 comentarios to “Monseñor Romero”

  1. Excelente post, monseñor Romero si vivio lo que era entregarse por completo a su pueblo, y aunque sabía que le podían matar, sabía tambien que sus ideales esos ideales de justicia no morirían porque confiaba en la palabra de Dios esa que se aplica siempre y que dice “Todo pasara más mis palabras no pasaran”.

    Bien dicen que solo al arbol con frutos se le tiran piedras.

    Dios le tenga en gloria y descanse en paz.

  2. Amén.

  3. Monseñor dio su vida por los que no tenían voz, fue amenazado de muerte muchas veces, sin embargo se mantuvo fiel al ministerio de la fe, nunca tuvo guardaespaldas, ni carros blindados. Me gustaría imaginar que hiciera Toby y todos esos pastorcitos, fariseos modernos que tapizan la falsedad de su conciencia y de su alma con escrituras bíblicas, si alguna vez recibieran una amenaza igual.

  4. Así es nrp888, ahora muchos han encontrado en la religión una manera de lucrarse de la fé y de las esperazas de los pueblos…. pero como lo dice en las sagradas escrituras: todo tiene su tiempo… los que ahora ríen después llorarán…

    Las palabras de Monseñor Romero prevaleceran con los años.

  5. Impresionante!! Lo leo y me recuerdo de las monjitas del colegio llorando, mi mama resando el rosario, y yo con aquella confusion de sentimientos de tristeza y de rencor.
    Gracias a Dios se hizo justicia “DIVINA”, y Monsenor Romero simplemente cambio de estatus, paso de dar la misa a ser heroe y Santo.
    Te felicito Peter mi amigo, excelente lugar, me encanto tu casa, y te n por seguro que vendre diario a tomarme el cafecito con la quezadilla contigo.
    Saludos desde Boston!!

  6. Bienvenida Janett! estas en tu casa…
    Saludos hasta la bella ciudad Boston!

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